Póntelas al final
Aplica primero perfume, cremas y maquillaje. Espera a que se absorban o se sequen antes de ponerte tus joyas, para reducir el contacto con productos que puedan afectar sus acabados.
Narcissa · Chile
Pequeños hábitos hacen la diferencia. Cuida tus piezas para conservar su brillo, sus acabados y los detalles que las hacen especiales.
Aplica primero perfume, cremas y maquillaje. Espera a que se absorban o se sequen antes de ponerte tus joyas, para reducir el contacto con productos que puedan afectar sus acabados.
Evita que entren en contacto con cloro, detergentes, alcohol y otros productos de limpieza. Guarda tus piezas antes de comenzar las tareas del hogar.
Retira tus joyas antes de ducharte, nadar, entrar al mar o hacer ejercicio. La humedad, la sal, el cloro y el sudor pueden acelerar el desgaste, especialmente en piezas con baño.
Quítatelas para dormir o realizar actividades en las que puedan engancharse. Manipula cadenas, broches y engastes con suavidad.
Después de usarlas, pasa un paño suave, limpio y seco para retirar huellas y residuos. Hazlo con movimientos delicados, sin frotar con fuerza.
Evita cepillos duros, esponjas abrasivas, pasta de dientes y limpiadores de metales que no estén indicados para el material de tu pieza. Los productos para pulir también pueden afectar un baño.
Antes de utilizar agua, jabón o un limpiador específico, revisa las indicaciones del producto. Cada material necesita un cuidado distinto.
Guárdalas individualmente en bolsitas suaves, su caja original o un joyero con compartimentos. Así reduces el roce entre piezas y las rayas en la superficie.
Cierra el broche antes de guardarlas y coloca cada cadena por separado, extendida o envuelta suavemente en papel de seda. Evita tirar de los nudos.
Las piedras pueden rayar otras piezas al rozarse. Guarda los accesorios con engastes en un compartimento separado y evita apilarlos.
Elige un lugar protegido del sol directo y evita dejar tus joyas en el baño. Guarda las piezas limpias y secas, considerando los cuidados particulares de sus materiales.
Revísalos de vez en cuando. Si un broche no cierra bien o una piedra se mueve, deja de usar la pieza y contáctanos antes de intentar ajustarla por tu cuenta.
Evita el contacto directo con perfume y otros químicos. Límpialas con un paño suave después de usarlas y guárdalas por separado, en una bolsita de tela suave.
El acabado puede cambiar con el tiempo y el uso. Reducir el contacto con agua, cosméticos y superficies que generen roce ayuda a conservarlo; su duración depende del material y del cuidado de cada pieza.
Ajusta solo los modelos indicados como regulables, con suavidad y sin forzarlos. Evita abrirlos y cerrarlos repetidamente para cambiar de tamaño.
Estas recomendaciones complementan las indicaciones de cada producto. Si tienes dudas sobre una pieza, consúltanos antes de limpiarla o ajustarla.